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miércoles, 1 de noviembre de 2017

Crítica a Operación Triunfo 1 (2001)


Gala 1

La primera vez que vi a Carlos Lozano presentar en televisión fue en el programa Operación Triunfo. Yo solo tenía seis años y aunque mi madre no dejara que viera las galas, los fines de semana a la mañana dedicaba algo de mi tiempo a ello. En 2001 mi favorita era Verónica, porque si algo hacía yo con aquella edad era copiar a mi hermana. Ahora, he vuelto a ver aquella primera gala de OT 1, que está íntegra en Youtube y tengo que decir que he sufrido el peso de los 16 años de diferencia que hay entre aquella primera vez, y esta. 

En esta crítica me voy a dedicar a tratar la figura de Carlos Lozano como presentador, en relación al elenco de concursantes, que son los siguientes:

  • Alejandro 
  • Álex 
  • Chenoa
  • David Bisbal
  • David Bustamante
  • Geno
  • Gisela
  • Javián
  • Juan
  • Manu
  • Mireia
  • Naím
  • Natalia
  • Nuria
  • Rosa
  • Verónica

El lenguaje verbal y no verbal que mantiene con las concursantes es llamativo. Sí, con ellas. Los momentos que más me han sorprendido corresponden a instantes en los que  Carlos Lozano se dirigire a las mujeres. Para empezar, presenta a Elisabeth como "guapísima" en vez de valorar su trabajo como azafata, por ejemplo. Podría haber dicho solo su nombre, pedir el aplauso para ella y quedar como un señor pero prefirió resaltar su belleza y observar cómo se gira para desaparecer del plató.  





Justo ese pequeño detalle, que con seis años pasó desapercibido para mí, considero que es la forma en la que Carlos Lozano abre la puerta a tratar de diferente manera a las mujeres y a los hombres. Me explico: en los siguientes vídeos se muestra cómo el presentador se relaciona con las concursantes, y cómo lo hace con ellos. Veamos.

Rosa

El presentador le da su enhorabuena, se acerca a ella y se besan en la cara. Hasta ahí todo normal y respetuoso porque culturalmente es España es el saludo más común: que mujeres y hombres se besen en la cara. También podemos observar cómo el le agarra, en un momento dado, por la cintura. Sin más, como dato. 


Alejandro

Este concursante es el primero al que el jurado va a valorar y el presentador se acerca hacia él, le pone la mano sobre el hombro (no en la cintura) y rápidamente se aleja cuando le dan la noticia de que continúa, al menos una semana más, en la academia. Podemos observar cómo Carlos Lozano simplemente le dice "corre, corre, cruza la pasarela" y en ningún momento le abraza ni le besa. 


Mireia

Cuano el jurado llama a esta concursante Carlos Lozano hace el amago de acercarse a ella pero se echa hacia atrás, quizá porque le hayan dado esa directriz desde el pinganillo. Sea como fuere, en cuanto a Mireia le dicen que sigue en la academia, se acercan y se abrazan efusivamente, incluso Carlos la levanta del suelo y le invita a que se "largue", en tono de broma, hacia el otro extremo del plató.

Juan

Reconozco que en este momento me he reído muchísimo porque se ve, claramente, cómo el presentador vuelve a mantener una gran distancia con un concursante varón hasta tal punto de que le alarga la mano y Juan, sin darse cuenta, prefiere saludar a sus compañeros y por último darle la mano a Carlos Lozano. Acto seguido este le da su enhorabuena, y le da un par de palmadas en la espalda invitándole a cruzar la pasarela.


Javián

El miembro del jurado le dice a Javián que le invitan a abandonar la academia, es decir, que le nominal provisionalmente y Carlos Lozano además de animarle intenta consolar los nervios del joven con una (otra) palmada en la espalda. 


Gisela

Esta concursante es también, junto a Mireia, una de las más efusivas con Carlos Lozano. En cuanto le dan la buena noticia de que sigue siendo concursante se abraza al presentador, él le besa en la mejilla y le dice al oído algo así como "me alegro" y "venga bonita, venga". 


David Bisbal

En la imagen, aunque esté cortada, se puede observar cómo la mano de Carlos Lozano está apoyada en el hombro de David y este rápidamente gira su cuerpo hacia los concursantes para irse corriendo a la pasarela, sin un "bonito" de Lozano ni un beso en la mejilla.


Geno

"Tienes una voz muy bonito pero creo que tendrías que haber trabajado más", le dicen desde el jurado. Además, le nominan provisionalmente y el presentador se acerca a ella para decirle lo mismo que a Javián: no está todo decidido, hay que esperar a la salvación del profesorado y de los propios compañeros. Sin embargo, con ella no mantiene la misma postura que con Javián, al que recordemos que le da una palmada. A Geno le coge de la mano.


Naím

Este concursante se encuentra junto a Verónica en la fila que está justo delante del presentador y supongo que, por las prisas del directo, Carlos Lozano no ve oportuno acercarse a él para darle su enhorabuena y enviarlo hacia el otro lado del plató. Podría haberle llamado "bonito" como a Gisela pero tampoco lo hace, simplemente con un "bien Naím" y una palmada en la espalda es suficiente.


Si en algún momento os ha podido parecer que exagero y/o saco de contexto el comportamiento del presentador, entenderéis por qué no lleváis razón. 

Verónica

Durante el veredicto de Verónica, que estaba sentada al lado de Naím, se puede observar cómo Carlos Lozano pasa por detrás de ella, cambiándose de la fila de atrás hacia la de delante, y acto seguido se abrazan y besan. Por supuesto, podéis escuchar cómo el presentador le dice "enhorabuena guapa, corre y venga cruza la pasarela". La mano en la cintura también quiero destacarla, cómo no. 


Álex

En este fragmento de la gala se percibe el nerviosismo que lleva un programa en directo y es el propio presentador quien protagoniza un incómodo momento junto a Álex, al pedir que le repitan que está nominado. Quizá por ese pequeño problema Carlos Lozano no se acerca a él, como con los demás concursantes. 


Chenoa

Bueno este momento es oro puro, y es que Chenoa ya apuntaba maneras desde bien joven. Cuando el jurado resalta su fuerza y entrega sobre el escenario y le dicen que cruce la pasarela, ella saluda a sus compañeros y es el propio presentador quien le pide, literalmente, dos besos y ella le da uno dejándole a Carlos Lozano en una posición muy graciosa. 


Manu

Este es de los pocos concursantes, hombres, que se lanza a dar un abrazo a Carlos Lozano (o viceversa). Eso sí, es un abrazo diferente al que el presentador nos muestra con las chicas: brazos firmes y palmaditas, mientras que en los abrazos con ellas los brazos están más relajados, se nota que es él quien controla la situación y después cae algún beso, piropo o ambas cosas. 



Natalia

Gracias a los saltitos de alegría de Natalia, Carlos Lozano se ve obligado a quitarle la mano de la cintura. Porque sí, una vez más considera oportuno poner la mano en la cintura de una mujer. 



David Bustamante

Este concursante se vio desde el principio que iba a ser uno de los más sensibles y cariñosos, y el abrazo que se da con el presentador lo confirma. Eso sí, una vez más se distingue completamente el modo de abrazarse que tiene Carlos Lozano con un hombre y con una mujer.


Nuria

Hemos llegado a la guinda del pastel, como se suele decir, hemos guardado lo mejor para el final. ¿Qué me decís del paseíto que le da Carlos Lozano a Nuria, agarrándole de la mano? ¿Tendría el presentador de que Nuria se perdiera, al pasar de un banco a otro? 



Si has llegado hasta el final del post, gracias. Simplemente quiero explicar que no me parece ni ofensivo ni escandaloso que un presentador sea cariñoso y atento con sus concursantes y les abrace o incluso les de dos besos si le apetece. Lo que realmente me ha llamado la atención ha sido que se repite un patrón en el comportamiento hacia las mujeres: piropos (eludiendo al físico), agarrar de la cintura o de las manos, abrazar fuerte y levantarles del suelo...Si también lo hiciera con los chicos concluiría el texto diciendo que Carlos Lozano, en aquella gala, actuó de una forma afectuosa pero no; actuó de manera intensa únicamente con las concursantes.  

Tal y como antes he dicho, con solo seis años yo ya veía este tipo de programas y se puede decir que he crecido viendo cómo  a una mujer, independientemente de su oficio, se le presenta eludiendo a su aspecto físico como guapa, preciosa o sexy y a un hombre como artista, líder o estrella, por ejemplo.

¡Gracias por leerme! Podéis dejarme vuestra opinión en los comentarios, escribirme en twitter o seguirme en mi página de facebook.  

lunes, 26 de junio de 2017

Ojalá fuese ficción

                                          Fotografía de Yolanda Gibaja

Hoy he conocido a un chico asquerosamente guapo. No digo as-que-ro-sa-men-te porque fuera el chico más guapo que mis ojos hayan visto sino porque dos características que le definen son la de asqueroso y guapo. Me explico: a las doce y pico me dirigía (sola) hacia casa cuando un chico asquerosamente guapo me interrumpe el paso poniendo su bici delante de mí. Pienso que se le ha podido caer algo o que está perdido pero no, me mira y dice lo siguiente:

- Si quieres te puedo llevar conmigo.

¡Qué detalle! Ese "si quieres" significa que si quiero sí, y si quiero no. Vamos no me jodas.

Él sonríe y la gente que pasa por nuestro lado seguramente cree que nos conocemos, que somos amigos. Pero no.

-Vas a llevar tus huevos- respondo. 

Una señora me mira con asombro, pensará que soy una maleducada y desagradecida. Y le doy más razones para que piense lo mismo (o peor).

-No te creas que dejas de ser un cerdo asqueroso por llevar traje impecable, ser joven y montar en bicicleta. 

Esas palabras cargadas de odio han salido de mi boca, sin pensarlas. ¡Y qué orgullosa me siento! La cara del asquerosamente guapo (asqueroso + guapo) era un auténtico poema. La gente miraba porque la verdad, he elevado el tono. Me ha parecido increíblemente divertido ver cómo no se esperaba mi respuesta. Estará acostumbrado a que las chicas, cuando alguien te aborda por la calle, nos asustemos, e incluso haya veces en las que sonriamos y sigamos nuestro camino como si nada hubiera pasado. 

No, ya no. ¿Qué le hace pensar a un chico joven, al ver a otra chica joven, que puede interponerse en su camino y proponerle llevarle consigo? Y la gente que nos ha visto, ¿por qué me miraban a mí como si fuera yo la acosadora y él la víctima? No lo entiendo. 

Si esto me llega a pasar hace unos años, no le hubiese dado importancia e incluso pudiera pensar que le he hecho "gracia" al chico y por eso se ha acercado. Por suerte mi conciencia, mi perspectiva, mi punto de vista y mis valores han evolucionado y la misma situación la interpreto de diferente manera: un gilipollas que se cree superior a mí (y a todas) me ha abordado por la calle para proponer si me quiero ir con él y lejos de asustarme y sonreír de manera nerviosa me he quedado quieta y trasladado lo asqueroso que me parece. 

Imagino que las mujeres que me estéis leyendo habéis pasado por alguna situación similar y desconozco si estáis en el nivel uno, que podría ser salir corriendo (metafóricamente), sin contestarle y haciendo que él se quede satisfecho porque ha conseguido incomodarte o por el contrario, puede que ya estés en el nivel dos y seas tú quien incomode a él para que aprenda que a las personas que caminamos por la calle se nos deja tranquilas. Que las mujeres no existimos para que nos miren, para que nos propongan cosas ni para que se sigan sintiendo superiores a nosotras. Nunca lo fuimos, y nunca lo seremos. Hay que hacerlo saber, chicas.

Por cierto, eran las doce y pico del mediodía. Flipante, ¿verdad?

miércoles, 9 de diciembre de 2015

La importancia de los Derechos de los Hombres y la ignorancia a las mujeres

El año 1789 es una de las primeras fechas que gravé en mi memoria junto con el día, mes y año del nacimiento del chico que me gustaba en la ikastola. Fue allí donde nos explicaron que aquel año, en Francia, hubo una revolución. Al leer lo que la profesora escribió en la pizarra me di cuenta de que no era cualquier revolución, era la REVOLUCIÓN FRANCESA, en mayúsculas. Y acto seguido nos repartió unas hojas en las que se desarrollaba la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, que consta de diecisiete artículos escritos por representantes franceses.


“No me interesa” le susurré a la compañera que tenía sentada a mi izquierda. “¿Por qué?” me preguntó. “No va dirigido a nosotras” le advertí. “Somos vascas pero también tenemos que estudiar cosas importantes de otros países”, me contestó. Todavía me río al recordar aquella conversación tan ridícula. ¿Por qué me van a interesar los derechos de hombres y ciudadanos si yo no entro en ninguno de esos dos grupos? Quizá si los responsables de ese texto se hubieran percatado de que la ciudadanía se compone tanto de hombres como de mujeres, hubiera demostrado interés. Hoy, ya en la Universidad, me encuentro con lo mismo: un texto hecho por hombres y para los hombres. ¿Dónde queda la mujer en todo esto?

Hasta el año 1791, ocultas. Las mujeres intentaron formar parte de los derechos humanos cuando Olympe de Gouges publicó la Declaración de los Derechos de la mujer y la ciudadana, adaptación de la Declaración del hombre y el ciudadano, cambiando la palabra hombre por mujer en cada uno de los artículos. A pesar de su validez y coherencia, nunca se hizo oficial.

“La finalidad de toda asociación política es la conversación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre” frente a “el objetivo de toda asociación política es la conversación de los derechos naturales e imprescriptibles de la mujer y del hombre” que escribió Olympe de Gouges, es uno de los ejemplos. Sus ideas eran novedosas e impropias del contexto que envolvía Francia, ya que defendía la igualdad entre géneros en cualquier aspecto de la vida, tanto pública como privada: “El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación que no es más que la reunión de la mujer y el hombre; ningún cuerpo, ningún individuo puede ejercer autoridad que no emane de ellos”. Quizá respiraba utopías. “(...)Todas las ciudadanas y ciudadanos deben participar en su formación personalmente o por medio de sus representantes. Debe ser la misma para todos; todas las ciudadanas y todos los ciudadanos, por ser iguales a sus ojos, deben ser igualmente admisibles a todas las dignidades, puestos y empleos públicos, según sus capacidades y sin más distinción que la de sus virtudes y sus talentos”. Sí, definitivamente Olympe de Gouges no solo respiraba utopías, sino que también comía y bebía raciones de lo mismo.

Los temas que se trataron en esa Declaración de los Derechos la mujer y la ciudadana son desde los anteriormente citados hasta el derecho de la mujer al voto, a la posesión de propiedades, a la educación, al acceso al trabajo público y a la política e incluso a formar parte del ejército. Temas, sin duda, que causaron cierto escozor en la sociedad y para silenciar argumentaron que al utilizar el término “ciudadanos” se refería tanto a mujeres como hombres. Se olvidaron de que existía el término CIUDADANÍA que recoge a ambos géneros. El primer texto es obvio que ignora a la mitad de la población por el mero hecho de ser mujeres por lo que se hicieron distinciones, y no pocas, pero no fue suficiente motivo como para cambiar una palabra por la otra.

Después de que los escritos salieran a la luz, y mi favorito volviera a la sombra, Francia vivió diez años de revolución. En el inicio de esa temporada, en los años 1793 y 1794, el pueblo francés fue gobernado por Robespierre, quien se encargó de que la sociedad coronara lo vivido como el período del Terror. “Los países libres son aquellos en los que son respetados los derechos del hombre y donde las leyes, por consiguiente, son justas” palabras del gobernador. Sin embargo, como dice mi abuela “del dicho al hecho hay un trecho” y Robespierre lo demostró. De hecho violó cantidad de los derechos naturales de la ciudadanía. El artículo diez, por ejemplo, defiende que “nadie debe ser incomodado por sus opiniones, inclusive religiosas, a condición de que su manifestación no perturbe el orden público establecido por la ley”, y es que Francia tenía una población de lo más curiosa en cuanto a religiones: el 95% era católica y hugonetes protestantes, judíos y musulmanes, siendo este último el que menos seguidores tenía. ¿Y qué hizo Robespierre? Crear una campaña para apartar del cristianismo, la religión más poderosa del momento y el lugar, a toda la población. En mi opinión, deshizo lo poco que se hizo hasta llegar él, dejándolo todo tambaleándose.


Por último, y volviendo a la hoja que mi profesora me entregó en la ikastola, cabe destacar que sirvió de gran ayuda en el siglo XX para los textos de América del Sur y Europa. La influencia de la Revolución Francesa es obvia en la Convención Europea de los Derechos Humanos, firmada en Roma a finales del año 1950. Su objetivo era preservar los derechos humanos de las personas que formaban parte de los Estados miembro basándose en la mayoría de los diecisiete artículos. Además, esa revolución se ganó las mayúsculas de la pizarra gracias a la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, con lo que Olympe de Gouges se atrevió a crear una defensa para nosotras, las mujeres. Por todo ello, puedo decir que aquel 26 de agosto del año 1789 se redactó uno de los textos más relevantes de la historia de la humanidad.