Mostrando entradas con la etiqueta sentimiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sentimiento. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de mayo de 2017

¡Resaca eurovisiva!


Lunes y todavía me pesa la noche (eurovisiva) del sábado. Soy fan del formato y disfruto muchísimo comentando la gala en Twitter. La primera vez que España participó fue en el año 1961, es decir, hace 56 años. Actualmente es uno de los países que más dinero aporta a Eurovision junto con Italia, Francia, Reino Unido y Alemania; son los llamados 'Big five' que gozan del privilegio de pasar directamente a la final. Sin embargo, de nada les ha servido a Alemania y España, que quedaron últimos con seis y cinco puntos respectivamente.

Entre risas, comentarios, críticas y visionando vídeos de representaciones españolas antiguas dos amigos me han inspirado a hacer el 'Top 5' de las mejores actuaciones de España en Eurovision a partir de el año 2000.  

En orden de "peor" a mejor, estas representaciones españolas son mis favoritas, ¡vamos a ello!

5. Rosa López con 'Europe´s living a celebration' (2002)


Me da mucha nostalgia ver esta actuación de los triunfitos David Bisbal, Geno, David Bustamante, Gisela, Chenoa y Rosa López. Ella ganó la primera edición de Operación Triunfo y eso le llevó a representar a su país ante toda Europa. La canción, hoy por hoy, me parece algo hortera e infantil pero en aquel momento me encantaba y por eso la coloco en el último puesto de mis representaciones favoritas. Esta actuación consiguió quedar en el puesto número 7 de 24 países.

4. Daniel Diges con 'Algo pequeñito' (2010)


¿Recordáis el hombre que se coló en mitad de la actuación de Daniel Diges? Él continuó cantando como si no pasase nada, al igual que los bailarines, que ni siquiera se les notó en la cara el asombro de que un intruso se metiese en escena. La canción es muy lenta, quizá demasiado pero considero que hicieron un buen trabajo, la puesta en escena era cuanto menos llamativa.

3. Beth con 'Dime' (2003)


Beth era una de mis artistas favoritas de la segunda edición de OT y el tema con el que representó a España en 2003 pegó muy fuerte durante todo el verano. A mí la canción todavía me gusta porque es fresca, bailable y pegadiza; perfecta para Eurovision. Me trae, además, muchísimos buenos recuerdos.

2. Ruth Lorenzo con 'Dancing in the rain' (2014)


Ruth Lorenzo es la mejor voz que ha representado a España desde 1961 sin duda alguna. El tema es precioso y llega directo al corazón. Además, la puesta en escena es de las más bonitas que he visto jamás: fina y elegante.

1. Pastora Soler con 'Quédate conmigo' (2012)


¡La mejor actuación española que yo he visto jamás! No sé si es la mejor canción ni si es la mejor voz pero sí la artista que más sintió e hizo sentir a la audiencia. Pastora Soler quedó en décimo lugar y aunque merecía estar más arriba, e incluso ganar,  devolvió a su país estar entre las diez mejores actuaciones, que no es poco. La puesta en escena es sobria y muy simple porque ni la artista ni ella necesitan presencia de nada más que de su voz. 

Esta actuación de Pastora Soler, que como entenderéis es mi favorita, me recuerda a la ganadora de este año: Salvador Sobral y su canción 'Amor pelos dois'. Voz, sentimiento y talento. Nada más y nada menos. Por fin se prima que un país cante en su lengua, se valora más la voz que el espectáculo, se premia el sentimiento y la voz que para mí, es lo más importante.


jueves, 6 de octubre de 2016

Lunes de octubre, ¿son malos tiempos para sonreír?



Es lunes. Fijaos un momento en lo especiales que son los lunes. Y más si son de octubre. No sé por qué extraña razón me siento, siempre, más nostálgica.

Quizá sea por el otoño, que van cayendo las hojas al suelo y me da pena pisarlas. 
Quizá sea porque los días se van acortando y al salir de la universidad me encuentro con que el sol se ha acostado hace rato.

El otro día comentaba con un amigo que ambos tenemos la gran adicción de escuchar a Rulo mientras viajamos en autobus. Es un placer hacerlo siempre y más cuando te paras unos minutos a mirar por la ventana, pensar y canturrear sin que el desconocido que tienes sentado al lado se dé cuenta.



Sin duda alguna, una de sus mejores canciones es 'Los lunes de octubre'. Es darle al play, cerrar los ojos y trasladarme a un lugar frío y oscuro donde solo estoy yo conmigo misma. Eso que es tan necesario, y tan pocas veces hago. Pensar en mí, estar conmigo y dedicarme algo de tiempo. 

Esta canción habla de la ausencia de luz y felicidad los lunes. Los lunes de octubre. Y de otoño. Son meras metáforas y por eso calan hondo en mí. Al escucharla siento cómo se eriza mi piel porque duele oír cómo una persona se pregunta a sí mismo "dónde coño" se esconde la felicidad. Y cómo se lamenta de que los recuerdos no le dejan dormir, puede robarme más de una lagrimita. 

Duele aún más cuando conoces personas que como Rulo, en algún momento, se cuestionan qué tienen que hacer para encontrar el ansiado bienestar. En la mayoría de los casos no hay que cambiarse de trabajo, carrera o piso. Tampoco suele ser necesario abandonar tu ciudad, coger un avión e ir hasta la otra punta del mundo. Ni dejar a tu pareja, amigos y familiares en busca de algo mejor.

¿La razón?  

Para despojar esas dudas lo primero que debemos tener bien claro es que hay que cambiar el 'ser feliz' por 'estar feliz'. Con esta pequeña reforma en nuestra cabecita loca, valoraremos más positivamente la vida que tenemos y dejaremos de preocuparnos tanto por la maldita pregunta que tantas veces nos vemos obligados a contestar: "¿Eres feliz?" ¡A ratos sí y a ratos no, señores! Y no pasa nada, porque la felicidad es eso, un sentimiento. No es un estado permanente. No lo es, de verdad. 

Lo segundo que tenemos que hacer es identificar todo lo que nos pone felices. Yo misma, en un solo día puedo encontrar varios motivos que me han puesto feliz y otros que me han enfadado o entristecido. Es una fórmula matemática muy sencilla que ayuda, y mucho, a ser conscientes de que todos los días hay alguna razón para sonreír y para sentir que lo que estamos haciendo merece ser premiado con eso, una sonrisa.

Y por último, si al terminar el ejercicio matemático reconocemos que tenemos más momentos negativos que de alegría o felicidad, es el momento de tomar decisiones y cambiar lo que esté relacionado con ello. 

P.d: Si no has podido señalar ningún momento feliz, entonces sí que quizá deberías dejarlo todo, coger un avión y reformar esa cabecita loca.